Nunca Imaginé..
por maryfer05121995, 12 años

Nunca imaginé lo difícil
que sería borrarte
y olvidar cada beso,
lograr olvidarte..
Nunca imaginé
la vida sin tu calor,
sin tus palabras,
sin tu amor..
Leelo completo
Para cada rasgón que cae
Estaré allí para ti
Para cada pulgada de dolor que te sientas la sentiré a
Estaré allí para ti contra viento y marea
Seré tu roca cuando me necesitas ser
Estaré siempre allí para ti
Para cada dolor del corazón te sientes
Lo siento a
Para cada onza de miseria te sientes
La siento a
Qué haces siempre que las marcas que lastimaste
La sentiré
El amor no es algo de el cual tú o yo puede funcionar
Es una sensación como ningún otra
Cuando gritas
Gritaré con ti
Contra viento y marea estaré siempre allí para ti
Cuando te sientes como ti no tener nada a la izquierda vivir para
Recordarme
Estaré siempre allí para ti
Para cada vez que sonríes
Sonreiré con ti
Para cada rasgón que gritas fuera de alegría
Gritaré con ti
Estaré siempre allí para ti
Elizabeth C. Terpening
Esos rasgos de luz, esas centellas
que cobran con amagos superiores
alimentos del sol en resplandores
aquello viven que se duele de ellas.
Flores nocturnas son: aunque tan bellas,
efímeras padecen sus ardores,
pues si un día es el siglo de las flores,
una noche es la edad de las estrellas.
De esa, pues, primavera fugitiva,
ya nuestro mal, ya nuestro bien se infiere;
registro es nuestro, o muera el sol o viva.
¿Qué duración habrá que el hombre espere,
o que mudanza habrá que no reciba
de astro que cada noche nace y muere?
CAlderón de la BArca

Al poema confío la pena de perderte.
He de lavar mis ojos de los azules tuyos,
faros que prolongaron mi naufragio.
He de coger mi vida desecha entre tus manos,
leve jirón de niebla
que el viento entre sus alas efímeras dispersa.
Vuelva la noche a mí, muda y eterna,
del diálogo privada de soñarte,
indiferente a un día
que ha de hallarnos ajenos y distantes.
Salvador Novo
Te digo adiós
Te digo adiós y, acaso, te quiero todavía,
no puedo olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste, no sé si te quería,
o tal vez nos quisimos, demasiado, los dos.
Ese cariño nuestro apasionado y loco,
me lo metí en el alma, para quererte a ti.
No sé si te amé mucho, no sé si te amé poco,
pero sé que nunca volveré a amar así.
Te digo adiós y, acaso, con esta despedida
mis mejores sueños mueren dentro de mí.
Pero te digo adiós, para toda la vida
aunque toda la vida siga pensando en ti.
José Ángel Buesa
Al saber la verdad de tu perjurio,
l
oco de celos, penetré en tu cuarto . . .
Dormías inocente como un ángel,
con los rubios cabellos destrenzados,
enlazadas las manos sobre el pecho
y entreabiertos los labios . . .
Me aproximé a tu lecho, y de repente
oprimí tu garganta entre mis manos.
Despertaste. . . Miráronme tus ojos . . .
Y quedé deslumbrado,
igual que un ciego que de pronto viese
brillar del sol los luminosos rayos!
Y en vez de estrangularte, con mis besos
volví a cerrar el oro de tus párpados!
Francisco Villaespesa